12 avril 2005
En estos días inciertos
Dormir en una cama de helechos: así es mi nueva vida en París. El tiempo pasa a la velocidad de la luz en los árboles nocturnos del río, a veces siento la tentación de agarrarme a ellos y viajar al mismo vaivén, pero mis horas pasan como gimnopedias que bailan, se paran, miran y vuelven a bailar. Monique trabaja en un aparcamiento: me paso horas enteras acompañándola, leyendo mientras ella da los tickets... de vez en cuando miro a las cámaras y ella me saluda desde las pantallas que vigilan. Por las noches paseamos y tomamos algo cerca de Montmartre, cuando los turistas ya se han ido y sólo quedan unos cuantos paseantes como nosotras. A veces tomamos vino, otras absenta: quiero que vea que también sudo y vomito, como decía Julie en Bleu, y que mis lágrimas me desdibujan el maquillaje de la cara.
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